Biocostras, la protección del suelo frente al cambio climático

El aumento de las temperaturas, la sequía, en definitiva, el cambio climático, están provocando serios cambios en el suelo, frente a los que las biocostras suponen una barrera a los desequilibrios de nutrientes y disponibilidad de metales.

Planeta 2030

Las costras biológicas, compuestas por comunidades de organismos que viven en la superficie del suelo, pueden mitigar los efectos inducidos por el aumento de temperatura y la disminución de lluvia sobre la disponibilidad de metales en el suelo.

El cambio climático provoca aumentos en la temperatura y disminución del agua disponible en el suelo, lo que produce frecuentes efectos ecológicos negativos.

Ahora, investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Universidad de Alicante (UA), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Cádiz (UC) han analizado, mediante un experimento de campo de siete años, los cambios que producen los aumentos de temperatura, la disminución de la lluvia y la presencia de biocostras sobre la disponibilidad de metales en suelos. Los resultados han sido publicados esta semana en la revista Communications Biology.

El aumento de temperatura y la disminución de lluvia provocan una mayor vulnerabilidad de los nutrientes metálicos al lavado y pérdidas en suelos

El estudio sugiere que el aumento de temperatura y la disminución de lluvia provocan una mayor vulnerabilidad de los nutrientes metálicos al lavado y pérdidas en suelos, mientras que las biocostras promueven suelos más resilientes a los impactos del cambio climático.

“Necesitamos proteger las costras biológicas de los suelos para conservar las zonas áridas, que ocupan ya más del 40 % de las zonas terrestres emergidas, y que van a seguir aumentando en el futuro como consecuencia de la presión antrópica”, detalla Eduardo Moreno, investigador de la UAM y autor responsable del artículo.

¿Cómo “trabajan las biocostras?

En ambientes áridos, como los mediterráneos, las biocostras o costras biológicas del suelo (comunidades de cianobacterias, algas, hongos, líquenes, musgos y microorganismos) cubren los suelos y tienen un papel clave en el funcionamiento del ecosistema.

En estos suelos es frecuente encontrar limitaciones en algunos nutrientes metálicos, sobre todo micronutrientes como el hierro o el zinc, aunque también en otros nutrientes metálicos que se encuentran en mayor proporción, como el potasio o el magnesio.

En su trabajo, los investigadores utilizaron muestras de un experimento de campo en el sureste de la península ibérica, puesto en marcha y mantenido por el grupo del investigador distinguido de la UA Fernando T. Maestre, donde se cuenta con cabinas de manipulación de temperatura y lluvia.

Los tratamientos consistieron en la elección de zonas con alta y baja presencia de biocostras bajo condiciones ambientales, con un aumento de 2-3 ºC y/o con un 30 % de disminución de la lluvia. Los investigadores realizaron análisis en 2010 (inicio del experimento) y 2017 (siete años de tratamiento correspondiente).

El establecimiento y mantenimiento de este experimento único es posible gracias a los proyectos del Consejo Europeo de Investigación BIOCOM y BIODESERT que dirige Fernando T. Maestre. Por su parte, el análisis de los suelos fue posible gracias a un Proyecto de la Red Leonardo de jóvenes investigadores, de la Fundación BBVA, concedido a Eduardo Moreno.

Fuente: SINC

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