¿Crecerá la zona muerta del Golfo de México este verano?

Cada año, las miles de toneladas de contaminantes, nitratos y fósforo, que llegan al Golfo de México forman una zona muerta, privada de oxígeno, que ahoga la vida. El reto científico está en predecir cómo será este año y localizar las fuentes, pidiendo a las autoridades que eviten su crecimiento.

Foto: iStock
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La zona muerta anual del Golfo de México es causada principalmente por el exceso de contaminación por la actividad humana en áreas urbanas y agrícolas en toda la cuenca del río Mississippi y Atchafalaya. Cuando el exceso de nutrientes llega al Golfo, estimulan un crecimiento excesivo de algas que mueren y se descomponen, agotando el oxígeno a medida que se hunden en el fondo.

Los bajos niveles de oxígeno resultantes cerca del fondo del Golfo asfixian a la mayoría de la vida marina. Los peces, camarones y cangrejos a menudo nadan fuera del área, pero los animales que no pueden nadar o alejarse resultan estresados ​​o muertos por el bajo oxígeno.

Este año, tan grande como Zaragoza

Científicos de la Universidad de Michigan y sus colaboradores pronostican que el área hipóxica o “zona muerta” del Golfo de México de este verano será de, aproximadamente, 17.350 kilómetros cuadrados, algo más de lo que ocupa la provincia de Zaragoza.

El pronóstico para 2020 es aproximadamente 2.850 km2 más pequeño que el año pasado y sustancialmente menor que el récord de 22.730 km2 establecido en 2017, pero aún mayor que el tamaño promedio medido a largo plazo de 13.950 kilómetros cuadrados.

El pronóstico anual ha sido publicado por la National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA, que patrocina la investigación. La predicción se basa en los datos de flujo y nutrientes del río del US Geological Survey.

El USGS opera más de 3.000 medidores de flujo en tiempo real, 50 sensores de nitrato en tiempo real y 35 sitios de monitoreo para medir nutrientes en ríos a lo largo de la cuenca del río Mississippi / Atchafalaya. Los datos de estas redes se utilizan para rastrear los cambios a largo plazo en los aportes de nutrientes al Golfo y para ayudar a construir modelos de fuentes de nutrientes y puntos calientes dentro de la cuenca.

Aluvión de nitratos y fósforo

Un factor importante que contribuye a la ampliación de la zona hipóxica media este año son los altos caudales y las cargas de nutrientes entregados al Golfo esta primavera, principalmente desde los ríos Mississippi y Atchafalaya. En mayo, la descarga de estos ríos fue aproximadamente un 30% superior al promedio de los años 1980 a 2019, según el USGS.

Los ríos llevaron al Golfo de México 136.000 toneladas de nitrato y 21.400 toneladas de fósforo sólo en el mes de mayo

El USGS estima que esta descarga fluvial, mayor que el promedio, transportó 136.000 toneladas de nitrato y 21.400 toneladas de fósforo al Golfo de México sólo en mayo. Estas cargas de nitrato fueron aproximadamente un 2% superiores a la media a largo plazo, y las cargas de fósforo aproximadamente un 25% superiores.

 “Se requieren grandes reducciones en los planes de acción federales y estatales que llevan vigentes casi 20 años. Claramente, se necesita hacer algo diferente en la cuenca para reducir realmente las cargas de nutrientes y reducir el tamaño de la zona muerta”, afirmó Don Scavia, profesor emérito de la U-M School for Environment and Sustainability.

Vista de sedimentos en la desembocadura del Mississippi, Golfo de México. Foto: iStock
Vista de los sedimentos en la desembocadura del Mississippi, Golfo de Máxico. Foto: iStock

Consecuencias y factores agravantes

"La zona muerta no solo daña la vida marina, sino que también daña la pesca comercial y recreativa y las comunidades a las que apoya", dijo Nicole LeBouf, directora interina del Servicio Oceánico Nacional de NOAA. "La zona muerta anual hace que grandes áreas no estén disponibles para especies que dependen de estas zonas para su supervivencia y ejerce una presión continua sobre los recursos vivos y las economías costeras de la región".

Si bien el pronóstico de la zona hipóxica asume las condiciones climáticas típicas de la costa, el tamaño medido de la zona muerta podría verse afectado y su tamaño podría ser modificado por eventos climáticos como huracanes y tormentas tropicales, que mezclan las aguas oceánicas, como ocurrió en 2018 y 2019.

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