Dime dónde vives… y te diré lo que estás respirando

La calidad del aire y la contaminación que respiramos condiciona nuestra salud y sus consecuencias se traducen en cifras, las analizadas y concluidas por el informe anual de calidad del aire en 2019… gran parte de nuestro territorio se mantiene en niveles poco aconsejables.

Planeta 2030

Foto: iStock
Foto: iStock

Ecologistas en Acción ha publicado su Informe anual sobre calidad del aire tras analizar los datos recogidos en 805 estaciones oficiales de medición instaladas en todo el Estado español, con datos exhaustivos de la calidad del aire, desglosados por comunidades autónomas y por sustancias contaminantes.

El estudio concluye que durante 2019 la contaminación atmosférica se ha mantenido en general estable, con una reducción general de los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) pero ascensos de los de partículas en suspensión (PM10 y PM2.5) y dióxido de azufre (SO2), mientras la contaminación por ozono troposférico se ha mantenido estacionaria. El resultado global ha sido una ligera mejoría de la situación, con una menor población y territorio afectados por la contaminación.

El informe toma como referencia los valores máximos de contaminación recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el objetivo a largo plazo para proteger la vegetación establecido por la Unión Europea. De acuerdo con esos niveles, el aire contaminado afectó en 2019 a 44.2 millones de personas en el Estado español, el 94 % de su población, así como a 444.000 kilómetros cuadrados, el 88 % del territorio.

Si se toman los estándares de la normativa, más laxos que las recomendaciones de la OMS, la población que respiró aire contaminado por encima de los límites legales fue de 12.5 millones de personas, una cuarta parte del total y 2.3 millones de afectados menos respecto a 2018. Y la superficie expuesta a niveles de contaminación que dañan la vegetación alcanzó 254 000 km², la mitad del territorio español e idéntica superficie a la del año pasado.Las causas de la contaminación

Las bajas precipitaciones y la estabilidad atmosférica de los primeros meses del año activaron los episodios de contaminación. El otoño en cambio resultó inestable y húmedo, con predominio de tipos de tiempo ciclónicos que favorecieron la dispersión y deposición de los contaminantes típicamente invernales (NO2 y partículas). El intenso y prolongado calor estival mantuvo elevadas las concentraciones de ozono troposférico.

La principal fuente de contaminación en áreas urbanas, donde se concentra la mayor parte de la población, es el tráfico motorizado. En determinadas áreas fabriles y en el entorno de las grandes centrales termoeléctricas de carbón y otros combustibles fósiles son estas fuentes industriales las que condicionan de manera decisiva la calidad del aire. El transporte aéreo y marítimo tiene gran repercusión en la calidad del aire del entorno de aeropuertos y puertos.

El ozono es el contaminante que presentó un año más una mayor extensión y afección a la población, con unos niveles que se mantienen estacionarios, con alzas y bajas según territorios. Esto se debe al incremento de las temperaturas medias y de las situaciones meteorológicas extremas (olas de calor) durante el verano, cada vez más frecuentes e intensas como resultado del cambio climático. Durante 2019, por el intenso y prolongado calor estival, la mayor parte del territorio español ha seguido expuesto a niveles peligrosos para la salud humana y vegetal.

Barcelona, Granada y Madrid siguieron incumpliendo los límites legales de NO2, por lo que la Comisión Europea denunció a España ante el Tribunal Europeo de Justicia. Las partículas aumentaron sobre el año anterior, en buena medida por el episodio de contaminación de la segunda quincena de febrero.

Contaminacion dioxido
 

Contaminación: un problema traducido en muertes

La contaminación del aire debería abordarse como un problema de primer orden. Cada año se registran alrededor de 30.000 muertes prematuras en el Estado español por afecciones derivadas de la contaminación del aire, según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). Para el Instituto de Salud Carlos III, 10.000 de ellas fallecen en episodios de alta contaminación como los registrados a finales de febrero y junio y a mediados de julio de 2019.

La información a la ciudadanía no es ni adecuada ni ajustada a la gravedad del problema. El Eurobarómetro sobre la calidad del aire de septiembre de 2019 revela que el 60 % de los españoles encuestados se consideran mal informados, y el 74 % piensa que la calidad del aire se ha deteriorado en la última década. Según otra reciente encuesta de Transport & Enviroment, el 82 % de españoles encuestados apoyaría la restricción de entrada de coches en las ciudades o un reparto del espacio público más favorable a viandantes, ciclistas y transporte público.

Los costes sanitarios derivados de la contaminación atmosférica representan al menos 50 000 millones de dólares al año, un 3.5 % del PIB español, según el Banco Mundial, sin considerar el coste de los daños provocados sobre los cultivos y los ecosistemas naturales.

contaminacion 2
 

Soluciones claras

La única forma de mejorar la calidad del aire en las ciudades es disminuir el tráfico motorizado, potenciando el transporte público, la bicicleta y el tránsito peatonal. También es necesario promover el ahorro energético, adoptar las mejores técnicas industriales disponibles, cerrar las centrales térmicas de carbón, penalizar el diésel, reducir el uso del avión y declarar un área de control de las emisiones del transporte marítimo en el Mediterráneo como las del Báltico y el Mar del Norte.

La reciente crisis sanitaria de la COVID–19 ha corroborado de manera dramática que la reducción del tráfico en las ciudades tiene claros efectos en la disminución de la contaminación, algo que a su vez supone una importante mejora de la salud pública.

Archivado en:

Los mejores vídeos