Europa refuerza su objetivo de reducción de emisiones

Mañana arranca la Cumbre del Clima convocada por el presidente de EEUU Joe Biden, a la que Europa acude con nueva propuesta de Ley del Clima en la que refuerza sus objetivos de reducción y compensación de emisiones.

Europa se prepara para asistir a la Cumbre del Clima convocada por el presidente de EEUU Joe Biden mañana 22 de abril con motivo del Día de la Tierra. Y lo hace tras una larga reunión, con una nueva Ley del Clima de la UE que aumenta el objetivo de reducción de emisiones de la UE para 2030 del 40% al 55% como mínimo, al tiempo que amplía la contribución de las absorciones que pueden llevar el objetivo al 57%.

Los eurodiputados llegaron a un acuerdo informal con los estados miembros sobre la Ley del Clima de la UE ayer martes por la noche.

Después de 2050, la UE tendrá como objetivo lograr emisiones negativas

La nueva ley transforma las promesas políticas de que la UE será climáticamente neutra para 2050 en una obligación vinculante, y brinda a los ciudadanos y empresas europeos la seguridad jurídica y la previsibilidad que necesitan para planificar la transición a la neutralidad climática. Después de 2050, la UE tendrá como objetivo lograr emisiones negativas.

El acuerdo se presentará ahora al Comité de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria y al pleno para su aprobación, así como al Consejo. El Reglamento entrará en vigor 20 días después de su publicación en el Diario Oficial.

Pero para ONGs como Greenpeace esta ley climática europea sigue dando la espalda a las recomendaciones científicas para no superar el 1,5 ºC. La UE propone un objetivo de reducción de las emisiones en 2030 del 52,8% real respecto a 1990 (55% neto), muy lejos del 65% que sería necesario para evitar los peores impactos del cambio climático. La organización ecologista destaca que el acuerdo tampoco pone fin a las subvenciones a los combustibles fósiles.

Metas 2030 y 2040

La nueva Ley del Clima de la UE aumenta el objetivo de reducción de emisiones de la UE para 2030 del 40% al menos al 55% en comparación con los niveles de 1990.

Si bien evitar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) debe ser la prioridad, la ley reconoce que los GEI ya emitidos deberán eliminarse para compensar los GEI emitidos por los sectores donde la descarbonización es más desafiante.

Para garantizar que se realicen reducciones suficientes para 2030, la contribución de las absorciones hacia el objetivo climático de 2030 se limitará a 225 Mt CO2 equivalentes. La Comisión confirmó en una declaración escrita que propondrá que se revise el Reglamento UTCUTS que regula las emisiones y absorciones de GEI del uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura, para elevar los sumideros de carbono de la UE a niveles superiores a 300 millones de toneladas de CO2eq para 2030, lo que correspondería de facto a un objetivo de reducción del 57% para 2030.

La Comisión presentará una propuesta de objetivo para 2040 a más tardar seis meses después del primer balance global del Acuerdo de París. De acuerdo con la propuesta del Parlamento, la Comisión debe tener en cuenta el presupuesto indicativo de GEI proyectado de la UE, definido como las emisiones totales de GEI que se espera emitir sin poner en riesgo el compromiso de la UE en virtud del Acuerdo de París, para el período 2030-2050.

Consejo Científico Asesor Europeo sobre Cambio Climático

Dada la importancia del asesoramiento científico independiente, se creará un organismo científico independiente para evaluar si la política es coherente y supervisar los avances, como sugiere el Parlamento. El Consejo Asesor estará formado por 15 expertos científicos nombrados por cuatro años.

La Comisión también facilitará los diálogos y asociaciones sobre el clima en sectores específicos reuniendo a las partes interesadas clave para alentar a los sectores a elaborar hojas de ruta hacia la neutralidad climática.

Liderazgo climático de Estados Unidos

Según la ONG Greenpeace, este es el momento de Joe Biden. Para mostrar su verdadero compromiso con la lucha contra el cambio climático, el presidente estadounidense debería comprometerse a reducir las emisiones absolutas en un 70% desde los niveles de 2005 para 2030 en línea con los objetivos del Acuerdo de París. 

Greenpeace recuerda que Estados Unidos es uno de los países que más ha contribuido a la emergencia climática, además de ser la nación más rica del mundo, por lo que no puede eludir su responsabilidad: es hora de que su Gobierno lidere finalmente la acción climática. 

Para ello, Biden debería replantearse su relación con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro: es imposible proteger la selva amazónica y sus habitantes enviando apoyo financiero al Gobierno de Bolsonaro, responsable de la tasa más alta de deforestación amazónica de la historia y de flagrantes violaciones de derechos humanos.

Para ser un verdadero líder del clima, Biden tiene que mostrar su compromiso de abordar la salud pública, la desigualdad racial y las crisis climáticas entrelazadas de hoy. Eso significa reducir drásticamente la contaminación por CO2 en Estados Unidos, iniciando la transición de los combustibles fósiles ahora, al tiempo que se garantiza que ningún trabajador o comunidad se queda atrás”, ha concluido Janet Redman, directora de la campaña de Clima de Greenpeace USA.

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