El reciclaje llega a la alimentación animal

Aplicar el reciclaje a los desechos hortofrutículas es una de las opciones para un residuo que, además, puede aportar beneficios a nuestra cadena alimentaria al adquirir una segunda oportunidad productiva.

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El reciclaje de subproductos alimentarios está aumentando en todo el mundo. Foto: iStock
El reciclaje de subproductos alimentarios está aumentando en todo el mundo. Foto: iStock

Los subproductos agroindustriales generados durante el procesado de los alimentos constituyen una grave amenaza medioambiental cuando terminan acumulándose como residuos. Su reciclaje para dar de comer al ganado contribuiría a reducir el problema. Además, estos subproductos pueden mejorar la salud de los animales y la calidad de la carne y la leche que se obtienen de ellos, ya que algunos son ricos en compuestos bioactivos.

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) están trabajando en obtener información práctica para facilitar esta alternativa en el caso de pequeños rumiantes como ovejas y cabras.

España es el segundo mayor productor hortofrutícola europeo y el primer exportador de estos productos, lo que convierte al segmento de las frutas y las hortalizas en el más importante del sector agrario nacional. Su incesante actividad genera gran cantidad de desechos vegetales, muchos de los cuales tienen un considerable contenido en nutrientes, aunque también presentan un elevado potencial contaminante. Por todo ello, las empresas están realizando un esfuerzo por buscar vías de empleo de estos residuos, siendo su uso ganadero una de las más prometedoras.

La utilización de cualquier recurso en la alimentación animal requiere conocer su poder nutritivo, pero esta valoración es compleja en el caso de los subproductos agroindustriales debido a su composición heterogénea y variable, y con frecuencia desequilibrada. De ahí la importancia del proyecto que, financiado por la Agencia Estatal de Investigación, se está llevando a cabo en la UPM, en colaboración con investigadoras de la Universidad de León y la Estación Experimental del Zaidín (Granada, CSIC).

“El uso de subproductos agroindustriales en alimentación animal está aumentando en todo el mundo debido no solo al alto coste de las materias primas convencionales, sino también por la elevada contaminación que causa su acumulación. Además, el uso a nivel local reduce la huella de carbono de los productos animales y, dado que la mayoría de ellos no se utilizan en la alimentación humana, no compiten directamente con esta”, explica Dolores Carro, catedrática de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB), quien está al frente del proyecto.

Al repasar la labor realizada en este campo, Carro menciona dos estudios recientes [Marcos et al., 2020; De Evan et al., 2020] que han examinado subproductos generados en tres sectores muy potentes en el área mediterránea. Los investigadores del proyecto evaluaron el efecto de sustituir parcialmente las materias primas de un pienso rico en cereales por granos y solubles procedentes de la industria de los biocombustibles, pulpa deshidratada de cítricos y orujo de aceituna. De estos dos últimos subproductos, por ser ricos en polifenoles, cabía esperar, particularmente, que mejoraran la calidad de los productos animales, así como la propia salud del ganado.

Los beneficios pasan por una mejora de los productos cárnicos y la ampliación de su vida útil

Los destinatarios del nuevo pienso fueron corderos en cebo y cabras lecheras. Los resultados que obtuvieron los investigadores mostraron que la introducción de los subproductos (en un porcentaje del 18% en el caso de los dos primeros y del 8% en el tercero) no tuvo ningún efecto negativo sobre el consumo del alimento, el rendimiento productivo y la salud de los animales. Todo ello con una reducción de la proporción de los ingredientes que se pueden usar en la alimentación humana (64,4% frente a 38,7%) y un menor coste del pienso. También se cumplieron las previsiones sobre la mejora de los productos, no solo al modificarse el contenido en ácidos grasos de la carne de los corderos y la leche de las cabras hacia un perfil más saludable, sino al alargarse la vida útil de la carne de ovino.

Son múltiples los beneficios que arroja el uso de subproductos agroindustriales en las dietas animales, y no es menor su contribución a la sostenibilidad de las explotaciones ganaderas. Carro, que es también la investigadora principal del grupo Producción Animal de la UPM, tiene clara la importancia de este aspecto. “Lograr una producción ganadera sostenible es esencial a medida que aumenta la demanda de alimentos de origen animal en un contexto de creciente preocupación por la protección medioambiental, el bienestar animal y la calidad de los productos animales”, sostiene la catedrática.

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