¿Se puede coexistir con el lobo?

La organización WWF presenta la campaña “En Tierra de Todos", una iniciativa europea para dar voz a aquellos ganaderos que comparten su territorio con el lobo

Planeta 2030

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No sobra nadie. Con esta rotunda afirmación la organización ecologista WWF hace patente una dramática realidad cada vez más frecuente: el enfrentamiento entre los ganaderos de extensivo y el lobo. El mamífero, que en los años 70 llegó a reducir su número a apenas 500 ejemplares en toda España, ronda hoy los 2.500, reintroduciéndose en territorios donde apenas se recordaba su presencia.

Por eso, para dar visibilidad a este problema y tratar de plantear soluciones, surge la campaña “En Tierra de Todos”, una iniciativa europea  enmarcada en el proyecto LIFE EuroLargeCarnivores, financiada por la Unión Europea y cofinanciada por la Fundación Biodiversidad, cuyo objetivo primordial es la aplicación de mejores prácticas de coexistencia con grandes carnívoros a nivel europeo.

"En Tierra de Todos" busca la apliación de mejores prácticas de coexistencia con grandes carnívoros

En España, WWF ha logrado recabar numerosos testimonios, reales y en primera persona, de quienes conviven en su día a día con osos y lobos, demostrando que la coexistencia entre especies es posible. Las historias pertenecen a pastores y ganaderos que apuestan por medidas preventivas, como los mastínes o los vallados, pero también a empresas de ecoturismo y otras actividades presentes en comunidades rurales que son conscientes de la importancia de la presencia de estos animales. “Para mí vale más un lobo vivo que uno muerto”, afirma Sofía González Berdasco, una vaqueira de alzada de Asturias que además gestiona una empresa de avistamiento de fauna en Somiedo.

Sofía y lobo
Sofía González es vaqueira de alzada en Somiedo. Gestiona una agencia de avistamiento de fauna

Para Sofía González Berdasco el conflicto ha llegado a unos extremos de polarización tal que ya no resulta posible justificar ni a defensores ni a detractores. El lobo se ha convertido en el chivo expiatorio de algunos de los problemas que arrastra el campo español, de primera actualidad estos días, en un arma arrojadiza entre distintos sectores.

El papel de la administración

La administración, por su parte, se limita a subsanar en la medida el problema de la coexistencia mediante el control de las poblaciones y, en el caso de ataques, el pago de indemnizaciones que, si bien llegan, nunca compensan el vínculo emocional del afectado. “La administración va a lo fácil”, afirma Luis Suárez, coordinador del Programa de Conservación de WWF. “Poner medidas preventivas es más complejo”. Para Suárez la clave para resolver este problema reside en la prevención, y muy especialmente en el uso de mastines, una raza de perros habitual en nuestros campos hace años pero que en los últimos tiempos había casi desaparecido de estos.

Fernando Rodríguez Tabara, ganadero de Zamora, cuenta en su explotación de 112 vacas con 21 mastínes. Desde que los perros vigilan los animales no ha vuelto a tener un ataque . “Con los mastínes”, dice, “el problema se erradica”. Pero como reconoce Yolanda Cortés, experta en grandes carnívoros del programa de Biodiversidad de WWF España, no hay una receta mágica. “Cada explotación y cada ganado es diferente. Hay herramientas que funcionan, como los mastínes, que llevan milenios con nosotros. Pero no al cien por cien. La solución está en copiar a la naturaleza y conservar todo el ecosistema para garantizar el alimento del lobo. Como se caza mucho ciervo y mucho corzo, el lobo se queda sin alimento y no tiene más remedio que atacar al ganado doméstico.”

Fernando lobo
Fernando Rodríguez es ganadero en Zamora. En su explotación tiene 21 mastínes

De hecho, WWF denunció el pasado mes de noviembre cómo la mayoría de las comunidades españolas no incluyeran en el Marco de Acción Prioritaria (MAP) la medida principal que permite “financiar acciones de coexistencia, de prevención, mitigación o compensación de los daños ocasionados por especies protegidas, o que, en el caso de haberlo hecho, el presupuesto asignado es insuficiente”. Un ejemplo: Francia destina 25 millones de euros a la prevención, mientras aquí en España, la comunidad gallega, por ejemplo, destina más de un millón de euros al pago de indemnizaciones y solo 300.000 euros a la prevención. Aún así, Galicia, Castilla-La Mancha, Extremadura y Asturias obtienen calificaciones aceptables al incluir la adquisición de sistemas de prevención de daños. Quedaría, sin embargo, incluir en ellos los costes de mantenimiento, la manutención y los gastos veterinarios de los mastines, que según reconoce Fernando Rodríguez, viene a costar entre 6.000 y 7.000 euros por perro. Por el contrario, en el otro extremo están comunidades como Aragón, Cantabria y Cataluña. Estas o no contemplan las medidas de prevención o sencillamente no les asignan presupuesto.

Comunidades como Aragón, Cantabria y Cataluña no contemplan medidas de prevención o simplemente no le asignan presupuesto

De ahí que ganaderos como Sofía González Berdasco y Fernando Rodríguez Tabara consideren que las distintas administraciones deben dedicar menos a pagar y más a premiar a aquellos que se esfuerzan en la prevención. A eso se añade la situación legal del mamífero. Tal y como señala Yolanda Cortés “los grandes carnívoros son especies protegidas por la normativa europea y las administraciones tienen la obligación de garantizar su conservación efectiva impulsando la coexistencia con las actividades presentes en el territorio, como la ganadería”.

Una especie cinegética, ¿o no?

Esta situación no es exclusiva de España. “El problema es similar en las distintas zonas de Europa”, reconoce Luis Suárez. “Sin embargo, las soluciones han de estar adaptadas al contexto local”. De ahí que desde WWF se propongan medidas efectivas. Entre ellas, sentar a los actores implicados a una mesa, reducir así un enfrentamiento de posiciones que a nada conduce, e identificar y difundir las necesidades de unos y de otros. Porque la realidad de la coexistencia con lobos y osos es más compleja de lo que a simple vista pudiera parecer. El valor de este animal como especie es fundamental para el mantenimiento de los ecosistemas sanos. No solo es un regulador nato, ya que controla las poblaciones de ciervo y jabalí que pueden transmitir enfermedades, sino que además puede convertirse en un elemento clave para la fijación de población en zonas rurales y evitar la tan traída y llevada España vaciada.

La Directiva Hábitats de la Unión Europea (UE) establece que el lobo ibérico es una especie protegida al sur del río Duero. Para la International Union for Conservation of Nature (IUCN) tiene el estatus de Vulnerable. Sin embargo, las comunidades autónomas establecen diferentes estatus de protección, llegando a saltarse en algunos casos la normativa europea. En Andalucía, por ejemplo,  está estrictamente protegido, y mientras en Asturias es considerado una especie no cinegética, en Cantabria sí lo es, al igual que en Galicia. En Castilla y León el caso es todavía más complejo. Mientras al norte del Duero es especie cinegética, al sur está estrictamente protegida.

Todo este caos administrativo no ayuda a la coexistencia. Por eso, como reconoce Luis Suárez, “es imprescindible que las CCAA apuesten por un nuevo modelo enfocado en reducir los daños y en apoyar al ganadero en lugar de perseguir al lobo, y, para ello, se deben poner en marcha políticas adecuadas y apoyarlas utilizando los fondos europeos disponibles y facilitar la aplicación de medidas preventivas”.

Es imprescindible que las CCAA apuesten por un modelo enfocado en reducir los daños y no en perseguir al lobo

Los ganaderos y pastores que ofrecen su testimonio en “En Tierra de Todos” hoy por hoy siguen siendo una minoría. “Ellos se han atrevido a compartir su ejemplo en un entorno empeñado en mantener el enfrentamiento en lugar de buscar soluciones”, afirma Luis Suárez. Sus testimonios han sido grabados por toda Europa, desde Francia a Italia, pasando por Italia, Francia, Europa Central y, por supuesto, España. En nuestro país, los fotoperiodistas Ofelia de Pablo y Javier Zurita, convivieron durante semanas con ganaderos como Sofía González Berdasco, Fernando Rodríguez Tabara y Juan Miguel Díaz, pastor trashumante de León, para trasladarnos con imágenes y un vídeo sus testimonios en primera persona. El resultado ha sido una historia impactante con la que los implicados quieren trasladar a la administración sus peticiones para garantizar que su actividad y la protección de las especies sean compatibles.

juan lobo
Juan Miguel Díaz con sus mastínes

 

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