Sostenibles… ¿hasta la muerte?… llega el “compostaje humano”

Será seguro un tema de fuertes debates, pero el hecho es que ya está aquí. ¿Hasta qué punto somos capaces de ser sostenibles? El “compostaje humano" será una realidad en el estado de Washington el próximo diciembre.

El "compostaje humano" ya es una realidad en el Estado de Washington.
El "compostaje humano" ya es una realidad en el Estado de Washington.

La ley fue aprobada sin problemas y la primera empresa de “compostaje humano”, Recompose, empezará a funcionar el próximo diciembre. Y ya tiene unos 15.000 suscriptores a su boletín, no sabemos si convencidos de la oferta y dispuestos a convertirse en clientes, o simplemente por curiosidad o morbo. Porque lo cierto es que el asunto será tema de conversación y discusión.

El primer argumento esgrimido es la drástica reducción de nuestra huella de carbono, hasta en 1,4 toneladas por persona. A partir de ahí se pueden desarrollar múltiples enfoques de convicción.

Según Katrina Spade, fundadora de Recompose, la idea surgió al reflexionar sobre su propia muerte: “Cuando muera, a este planeta, que me ha protegido y apoyado toda mi vida, ¿no debería devolverle lo que me queda? Es lógico y también hermoso".

El "compostaje humano" puede reducir en más de una tonelada nuestra huella de carbono personal

Spade distingue entre "descomposición" y "recomposición": lo primero ocurre cuando un cuerpo no ha sido enterrado y la recomposición describe un proceso de integración con la tierra.

El proceso de "compostaje humano" finaliza en unos 30 días, y los restos pueden ser esparcidos entre las raices de árboles y plantas.
El proceso de "compostaje humano" finaliza en unos 30 días, y los restos pueden ser esparcidos entre las raices de árboles y plantas.

¿Cómo funciona el “compostaje humano”?

Han sido necesarios cuatro años de investigación para perfeccionar la técnica, estudio que realizó Lynne Carpenter Boggs, experta en suelos. Y las pruebas se llevaron a cabo con los cadáveres de seis voluntarios comprometidos que dieron su consentimiento a la investigación antes de morir.

El proceso es sencillo y utiliza, simplemente, una compostera humana, un recipiente cerrado con astillas de madera, alfalfa y paja. En ella el cuerpo se hace girar lentamente para permitir su descomposición uniforme.

Treinta días después, los restos están listos para que los parientes puedan esparcirlos entre las raíces de árboles y plantas.

El estado de Colorado ya considera la opción y Spade se muestra optimista sobre la implantación del proceso no sólo en Estados Unidos sino en otros países, planteando ya la apertura de sucursales internacionales.

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