¿Y si la situación del planeta fuera irreversible? Una entrevista a la escritora Maja Lunde

La escritora noruega Maja Lunde nos plantea en "La novela del agua" una advertencia aterradora sobre el destino humano. El libro es la segunda parte de su "tretalogía del clima", iniciada con el super ventas mundial "La vida de las abejas". Se publica en España el 18 de junio.

Mundo Geo

La novela del agua, la nueva entrega de la escritora noruega Maja Lunde. AdN Alianza de Novelas.
La novela del agua, la nueva entrega de la escritora noruega Maja Lunde. AdN Alianza de Novelas.

¿Qué va a sucedernos? ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para evitarlo? ¿Qué es lo más importante en tu vida? A todas estas preguntas, y a algunas más que no desvelaremos para no restarle emoción a su lectura, intenta dar respuesta la autora noruega Maja Lunde en su último libro La novela del agua (21 €), la segunda parte de una tetralogía sobre el clima que empezó con el super ventas mundial La vida de las abejas.

La nueva novela de Lunde, nominada al Bookseller's Prize noruego, es en realidad una novela de suspense, una historia sólida y exquisitamente orquestada sobre el destino humano. Publicado en España por la editorial Adn Alianza de Novelas llegará a nuestras librerías el próximo 18 de junio.

Maja Lunde es escritora y guionista, y actualmente se cuenta entre las autoras más relevantes del panorama literario noruego. Su primera novela para adultos, La historia de las abejas, de 2015, se ha publicado en 35 países y ha recibido varios premios, entre ellos el premio de los libreros noruegos. También fue el libro más vendido en Alemania en todos los géneros. La novela del agua, la segunda novela de su "tetralogía del clima", se ha vendido en 20 países.

En una entrevista cedida a GEO por la Oslo Literary Agency y la editorial española AdN Alianza de Novelas, la autora cuenta dónde encontró la inspiración para escribir este libro y el árduo proceso de documentación que existe tras ella. En su opinión, si queremos acabar con el problema del cambio climático hemos de luchar contra la resignación y escuchar mucho a nuestros jóvenes.

OLA: ¿Qué la inspiró para escribir La novela del agua?
MJ: En Noruega tenemos un dicho: "escribe donde queme". Me pasé la infancia con un póster contra las armas nucleares encima de la mesa de la cocina, y mi familia solía hablarme durante la cena sobre el cambio climático y los problemas medioambientales que estaba sufriendo nuestro entorno. Conforme crecí, mi preocupación por el planeta no se aplacó, sino todo lo contrario. La escritura es, al menos para mí, una forma de aclarar ideas. Muchas veces empiezo a escribir un libro porque tengo la cabeza llena de preguntas; porque hay algo que necesito abordar. 

A eso hay que añadirle que siempre intento escribir los libros que a mí me gustaría leer. El agua siempre ha sido mi elemento: navego con mi padre desde niña, y hacia el final de mi adolescencia estuve un año entero en un barco. Ser noruega también implica que crecí rodeada de agua en todas sus formas posibles: cascadas, nieve, glaciares, el océano. Y, por supuesto, me marcó mucho el poder abrir el grifo y beber un agua dulce maravillosa, un lujo al que muchas personas del mundo no tienen acceso. Es un asunto que me preocupa bastante.

¿Tuvo que documentarse mucho para escribir la obra?
Bastante, la verdad. Pongo muchísimo empeño en que todos los detalles que tomo de la realidad encajen, y, además, me encanta empaparme de temas nuevos. Leí mucho, como es normal, pero también pasé horas conversando con expertos en diferentes materias: desde el habla propia del siglo XVIII a la geografía francesa y los partos. Y hace poco fui a aprender cómo se ordeña una vaca. También he tenido la suerte de poder viajar a Svalbard, Mongolia y San Petersburgo para documentarme sobre mi tercer libro, que acaba de salir en Noruega; y sobre mi cuarto libro, que está a punto de publicarse.
En La novela del agua, el sur de Francia se ve asolado por una sequía mortífera. ¿Tan cerca estamos de vivir una catástrofe climática?

Es una pena, pero las pruebas del cambio climático, como es el caso de la sequía, son fáciles de encontrar para aquellos que observamos el entorno. Durante el verano de sequía del 2018, viajé en tren por Europa con mi familia y sentí que había situado la trama del libro en un futuro muy lejano. El cambio climático no es un asunto que ataña a nuestro futuro, sino a nuestro presente. No puedo predecir mejor que los demás cómo va a ser el mundo en el 2041 o el 2098, eso está claro. No obstante, mi objetivo es crear situaciones que puedan darse en el futuro si no implementamos cambios drásticos.

El agua siempre ha sido mi elemento. Soy consciente de que es un lujo al que muchas personas no tienen acceso. Y me preocupa

¿Le resulta liberador escribir sobre el futuro y darle vida a un mundo a partir de su imaginación, o se siente limiatada porque es consciente de que todo tiene que resultar creíble?
En cierto modo, escribir sobre el futuro supone un reto mayor porque no cuentas con hechos en los que apoyarte. Aun así, tienes que documentarte en profundidad para que las tramas resulten creíbles. Me resulta imposible no pasarme gran parte del tiempo imaginando situaciones diferentes, aunque muchas de ellas nunca llego a incluirlas en los libros. De todos modos, es un proceso que encuentro tan interesante como la documentación, pero no quita que también suela asustarme.

¿Qué libros siguen a La novela del agua?
Mi obra Przewalski’s Horse, que acaba de salir en Noruega, habla sobre los humanos, los animales y el animal humano. Las tres líneas narrativas giran en torno a una raza de caballo salvaje de Mongolia que se creía extinta. Parte de la próxima novela que planeo escribir, además de unir varias tramas de los libros previos, se situará en el Banco Mundial de Semillas de Svalbard, creado para preservar la diversidad biológica. Todas mis obras pueden leerse como libros independientes, pero lo que las conecta, aparte del tema del clima, es que todas son historias sobre nuestras relaciones más cercanas, como las que se dan entre padres e hijos.

¿Ve el futuro con optimismo?
Creo que nos enfrentamos a un problema muy serio y me  es difícil dar una respuesta directa. Como muchos de los padres de nuestros días, pienso y me preocupo mucho por cómo será el mundo cuando mis tres hijos crezcan. Lo  único que hace que sienta algo de esperanza es la generación a  la que pertenecen mis hijos. Creo que los niños y los jóvenes de hoy están formadísimos y son muy sensatos a la hora de abordar el asunto más relevante de nuestro tiempo. Son la  generación que más sufrirá las consecuencias de los errores  y de la inacción de sus padres y abuelos, y aunque tienen todo el derecho a sentir rabia y miedo ante la situación, también son los únicos cuya mentalidad y disposición supondrán un cambio significativo. Eso me llena de esperanza.

¿Cree que sus libros pueden suponer un cambio? ¿Se siente, como autora, responsable de este asunto?
Creo que el arte en general, y por consiguiente la literatura, tiene la capacidad de cambiar la mentalidad de las personas. Sé a ciencia cierta que hay libros y películas que me han impactado en gran medida. De todas formas, no considero que haya que producir literatura con un programa específico en mente. Cuando escribo, mi único objetivo es contar historias. No obstante, es cierto que mis libros han hecho de mí una figura influyente, y que indudablemente tengo la responsabilidad de usar esa influencia adecuadamente.

Sus libros se han traducido a cuarenta idiomas y son superventas en varios países. ¿Qué cree que los ha hecho cosechar tal éxito?
La verdad es que yo nunca me imaginé algo así, por lo que solo puedo compartir lo que muchos de mis lectores me han dicho. Hay tres elementos de las obras que siempre destacan los lectores de todas las nacionalidades: los sentimientos que les provocan las historias personales de la trama; la amplitud de puntos de vista que se muestran, y la importancia que para ellos adquiere el futuro de nuestro mundo. Me hace realmente feliz que muchos de ellos digan que mis libros enganchan y no pueden parar de leer.

¿Cómo le gusta escribir? ¿Lo planea todo antes o va adonde la historia la lleva? ¿Tiene un lugar preferido para escribir o puede trabajar en cualquier parte?
¡En cualquier parte! Si tengo veinte minutos libres, intento  aislarme del mundo exterior y escribir algo. Escribo los libros en trenes, aviones, cafeterías y salas de espera, además de en casa y en el escritorio del ático para escritores de la Casa de la Literatura de Oslo. La última opción es, quizá, mi favorita, por el simple hecho de que trabajo junto a compañeros maravillosos con los que comparto la pausa para el almuerzo.

Defender la causa medioambiental y viajar tanto como lo hago para hablar de mis libros es un dilema del que soy muy consciente

Ha viajado mucho. ¿Cuál ha sido su destino favorito? ¿Cómo lleva lo de la huella de carbono?
Defender la causa medioambiental y viajar tanto como lo hago para hablar de mis libros es un dilema del que soy muy consciente; me lo cuestiono día sí y día también. Intento que todos mis viajes tengan varias paradas para minimizar los vuelos. También he propuesto conceder entrevistas por Skype o con realidad virtual en aquellos festivales para los que tendría que coger vuelos de larga distancia. Viajo en tren siempre que puedo y llevo muchos veranos haciendo interrail con mi familia durante las vacaciones. Es una manera fantástica de ver Europa y pasar tiempo juntos.

Svalbard es uno de los lugares más maravillosos en los que he estado. Allí la naturaleza es tan inmensa que abruma, y es difícil abrirse paso por ella. En ese viaje pude ver el Banco Mundial de Semillas y visité Pyramiden, la ciudad rusa abandonada. Lleva intacta unos veinte años; resulta extrañamente cautivadora.

¿Cómo podemos poner nuestro grano de arena para proteger el planeta?
Creo que lo más importante es que luchemos contra la resignación y estemos dispuestos a cambiar, tanto a baja como a gran escala. Yo me he unido a varias huelgas mundiales por el clima junto a mis hijos, y creo que deberíamos escuchar mucho más a nuestros jóvenes y a su disposición para afrontar la realidad y exigir acciones políticas inmediatas.

¿Qué es lo mejor y lo peor de ser escritora? ¿Cómo le ha cambiado la vida ser una autora de éxito internacional?
Me encanta escribir, así que no sé si podría mencionar algo que no me guste. Siempre tengo unos cuantos proyectos rondándome la cabeza y no puedo esperar a empezar a tra-bajar en ellos. En cuanto al éxito, la verdad es que agradezco mucho que me llegara en un momento en el que yo ya tenía la vida que quería, tres niños y un marido con el que quiero envejecer. Siendo sincera, el éxito no me ha cambiado la vida, aunque sí que me ha permitido dedicarme a escribir a tiempo completo y conocer a lectores de todo el mundo, cosa por la que estoy muy agradecida.

Los adultos actuales deberíamos prestar mucha más atención al mensaje que los jóvenes tienen para nosotros

Dijo antes que sus libros tratan sobre las relaciones que se dan entre padres e hijos. ¿Uno de sus mensajes es que tenemos que dejarle un planeta mejor a la próxima generación?
Como madre y miembro de la generación adulta actual, considero que deberíamos prestar mucha más atención al mensaje que tiene para nosotros la generación de los jóvenes. Realmente creo que los niños y los jóvenes de hoy están formadísimos y abordan con mucha sensatez el asunto más relevante de nuestro tiempo. Mis hijos y yo hemos participado en las protestas globales contra el cambio climático, y por muy negro que se nos antoje el futuro, es increíble ver cómo un movimiento de jóvenes consigue formar parte del programa internacional, tanto en Noruega como en el marco político mundial.

¿Qué les aconsejaría a los escritores noveles?
Que lean mucho, claro, y que se aseguren de sentarse a escribir todos los días. Si esperan al momento idóneo y a que les venga la musa de la inspiración, hay muchísimas probabilidades de que jamás lleguen a plasmar sus magníficas ideas sobre el papel.

El argumento de La novela del agua

En 2017, Signe, activista de setenta años, se embarca en un peligroso viaje para cruzar todo un océano en velero. Tiene una misión singular y devoradora: dar con Magnus, su antiguo amante, quien está mermando un glaciar local para vender el hielo a Arabia Saudí como artículo de lujo. En 2041, David huye con su hija pequeña, Lou, del sur de una Europa asolada por la guerra y la se-quía. Se han separado del resto de su familia, y se encuentran en una búsqueda desesperada para volver a reencontrarse cuando hallan el velero abandonado de Signe en un jardín seco de Francia, a kilómetros de la orilla más cercana. Cuando David y Lou descubren los efectos personales de los viajes de Signe, su periplo de supervivencia se entreteje con el de la activista para hilar una histo-ria inspiradora y emotiva sobre el poder de la naturaleza y el espíritu humano.

MAJA LUNDE
LA NOVELA DEL AGUA Traducción de Kirsti Baggethum Kristensen; Asunción Lorenzo Torres
ADN ALIANZA DE NOVELAS 23,50 x 15,00  |  304 pp | 21 €

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