La ciencia persigue a las chanclas de plástico

Las chanclas son el calzado más vendido del mundo y se fabrican miles de millones de pares anualmente. Plástico que termina en vertederos, playas y océanos… un grave problema al que podemos dar la vuelta.

Planeta 2030

Científicos de la Universidad de California en San Diego llevan años trabajando para resolver el problema de los desechos plásticos procedentes de los millones de chanclas que se fabrican y comercializan en todo el mundo, estudios en los que ahora han dado un paso más hacia el cumplimiento de su misión: erradicar esa ingente cantidad de plástico que pasa de proteger nuestros pies a destruir nuestro Planeta.

El equipo de investigadores formuló espumas de poliuretano desarrolladas con aceite de algas, para cumplir con las especificaciones comerciales necesarias. Los resultados de su estudio se publican en Bioresource Technology Reports y describen el desarrollo exitoso de estos materiales sostenibles, listos para el consumidor y biodegradables.

La investigación fue una colaboración entre UC San Diego y la empresa Algenesis Materials, en un proyecto codirigido por Natasha Gunawan, Stephen Mayfield y Marissa Tessman de Algenesis.

“En estos momentos hemos conseguido espumas de calidad comercial que se biodegradan en el entorno natural”, dijo Mayfield. “Después de cientos de formulaciones, finalmente logramos una que cumplía con las especificaciones comerciales para fabricar chanclas. Estas espumas tienen un 52 por ciento de biocontenido; pero llegaremos al 100 por 100 ".

Además de diseñar la formulación correcta para las espumas de calidad comercial, los investigadores trabajaron con Algenesis no solo para fabricar los zapatos, sino también para degradarlos. Mayfield señaló que los científicos han demostrado que productos comerciales como poliésteres, bioplásticos (PLA) y plásticos de combustibles fósiles (PET) pueden biodegradarse, pero solo en el contexto de pruebas de laboratorio o compostaje industrial.

“Redesarrollamos poliuretanos con monómeros de base biológica desde cero para cumplir con las altas especificaciones de materiales para zapatos, manteniendo la química adecuada, en teoría, para que los zapatos pudieran biodegradarse”, explicó Mayfield.

En abono y suelo tradicionales, los materiales se degradan en 16 semanas

Al poner sus espumas personalizadas a prueba sumergiéndolas en abono y suelo tradicionales, el equipo descubrió que los materiales se degradaban después de solo 16 semanas. Durante el período de descomposición, para tener en cuenta cualquier toxicidad, un equipo de científicos dirigido por Skip Pomeroy de UC San Diego midió cada molécula desprendida de los materiales biodegradables. También identificaron los organismos que degradaban las espumas con las que se puden fabricar las chanclas.

“Tomamos las enzimas de los organismos que degradan las espumas y demostramos que podíamos usarlas para despolimerizar estos productos de poliuretano, y luego identificamos los pasos intermedios que tienen lugar en el proceso”, dijo Mayfield. “Luego demostramos que podíamos aislar los productos despolimerizados y usarlos para sintetizar nuevos monómeros de poliuretano, completando un 'bioloop'”.

Esta reciclabilidad total de los productos comerciales es el siguiente paso en la misión continua del científico de abordar los problemas actuales de producción y gestión de desechos que enfrentamos con los plásticos que, si no se abordan, resultarán en 13 mil millones de toneladas métricas de plástico en los vertederos o en el entorno natural en 2050.

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