Jackfruit, el sustituto de la carne que llegó de Bangladesh

Debido al auge del veganismo y vegetarianismo, las alternativas a la carne, como el jackfruit, no dejan de crecer en los lineales del supermercado y las cartas de los restaurantes.

Sylvie Pabion

Poco atractiva a la vista, el Jackfruit es una fruta muy apreciada debido a sus propiedades.
Poco atractiva a la vista, el Jackfruit es una fruta muy apreciada debido a sus propiedades.

A los ya conocidos tofu, seitán, tempeh o heura se les suma ahora la carne de jaca o jackfruit, como se le conoce en los países anglosajones. Por el momento, esta singular fruta, que en otros países se comercializa fresca y, sobre todo, enlatada, no resulta fácil de encontrar aun en el nuestro.

Procede del sur de Asia, es la fruta nacional de Bangladesh, y crece en las ramas de la nanjea o árbol de jaca (artocarpus heterophyllus). Destaca por su aspecto monstruoso y piel rugosa llena de protuberancias. Fruta poco atractiva a primera vista que puede llegar a medir 90 centímetros de alto x 40 centímetros de ancho y alcanzar los 40 kilogramos de peso, usando referentes más propios de nuestro entorno, mucho más grande que una buena sandía.

Aun siendo poco agraciada y manejable, se trata de una fruta muy atractiva debido a sus propiedades. Es rica en vitaminas (A,B y C) y minerales (potasio, hierro, magnesio y manganeso). En cuanto a las proteínas, son sus semillas las que cuentan con un moderado valor proteico (6 gramos por cada 100), no así la pulpa que, con su 1,5 gramos, supera al plátano (1,1gr) pero no al aguacate (2 gr).

¡Con el jackfruit a la cocina!

En materia culinaria el abanico de opciones que ofrece es amplio y la forma de consumo depende del momento de su recolección. En su interior cuenta con numerosos gajos o bulbos amarillos cuya carne, tersa y fibrosa, se puede usar como base para muchos platos cuando el fruto está verde. Es en este momento cuando, por su insulso sabor, se convierte en un estupendo ingrediente que toma el gusto de especias, condimentos y aderezos, como le ocurre al tofu. Cocinado lo podemos encontrar en el relleno de tacos, hamburguesas, curries…

Por su textura y sabor, se podría comparar a la carne de cerdo mechada sin olvidar que su valor proteico es inferior. Por el contrario, cuando la fruta está madura se consume fresca y tiene un sabor especial que recuerda al plátano, mango y piña, todo en uno.

Las bondades de este árbol no terminan aquí. Con las hojas se puede alimentar al ganado, con su madera se pueden fabricar muebles y construcciones y de su corteza, rica en látex, se sacan colorantes naturales.

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