Vigila tus productos de limpieza y reduce tu impacto ambiental

Limpiar es una de las tareas que realizamos con más asiduidad y con la que podemos estar generando un fuerte impacto ambiental. Descubre los tóxicos más importantes, para ti y el medio ambiente, que puedes estar usando sin saberlo.

Una tarea tan cotidiana como la limpieza puede tener un fuerte impacto ambiental.
Una tarea tan cotidiana como la limpieza puede tener un fuerte impacto ambiental.

Los efectos nocivos de los productos de limpieza no suelen acaparar mucha atención y así, continuamente hacemos uso de fórmulas cuyos ingredientes comienzan por dañarnos a nosotros mismos para continuar su efecto degradante y nocivo allá por donde pasan y a donde van.

Porque por evaporación o disolución afectan al aire y al agua, atacando así a nuestro cuerpo y al de aquellos seres vivos que entren en contacto con ellos a través del aire que sale por nuestra ventana o el agua que desechamos.

De hecho, la contaminación que generan nuestros productos de limpieza y su impacto ambiental es un tema cada vez más importante ya que hay estudios que denuncian que contaminan el aire al igual que los vehículos de motor al incluir sustancias derivadas del petróleo.

¿Qué productos de limpieza potencialmente peligrosos tenemos habitualmente en nuestras casas, que usamos a diario y, además, van directamente a las aguas residuales de nuestras viviendas? Casi no se salva ninguno de los que están en nuestro armario de limpieza:  lejía, antical, detergentes, refrigerantes, desinfectantes, desatascadores, limpiadores para vajillas, hornos, cristales y suelos.

Para empezar, son potencialmente peligrosos los productos que, en general, muestran en su etiqueta un símbolo de color naranja, marcados como explosivo, comburente, inflamable, irritante, nocivo, tóxico, carcinógeno, corrosivo, infeccioso, tóxico para la reproducción, mutagénico o peligroso para el medio ambiente.

Aquí tienes algunos ejemplos de sustancias que, si revisas las etiquetas, te encontrarás fácilmente:

  • Ambientadores: ftalatos
  • Desatascadores: hidróxido de sodio
  • Detergentes; ftalatos, triclosán, amonio cuaternario
  • Jabones: ftalatos, triclosán, amonio cuaternario
  • Limpia alfombras: percloroetileno o perc
  • Limpia baños: amoníaco, 2-butoxietanol
  • Limpia cristales: amoníaco, 2-butoxietanol, ftalatos
  • Limpia hornos: hidróxido de sodio
  • Limpia suelos: ftalatos
  • Limpiadores universales: 2-butoxietanol, ftalatos
  • Papel higiénico: ftalatos
  • Quitamanchas: percloroetileno o perc
  • Suavizante para ropa: amonios cuaternarios
Revisar las etiquetas antes de adquirir los productos debe ser algo prioritario.
Revisar las etiquetas antes de adquirir los productos debe ser algo prioritario.

Salvaguardar tu salud y reducir tu impacto ambiental

El contacto con todas estas sustancias puede acarrear complicaciones en nuestra salud que, en ocasiones, pueden llegar a ser muy serias. Su utilización puede producir alergias, irritaciones, asma, dolores de cabeza, náuseas, trastornos en la visión, afecciones del sistema nervioso e inmunitario, envenenamiento del hígado, desequilibrios hormonales.

Pero, además, todas ellas van más allá y llegan a la naturaleza de una forma u otra, contaminando ríos, acuíferos y océanos.

Sus consecuencias son graves, como en el caso del triclosán, un agresivo antibacteriano que favorece el crecimiento de bacterias resistentes a los fármacos, combatiendo además las necesarias y favorables.

Toma nota y reduce tu impacto ambiental:

  • Huye de los productos perfumados (ftalatos)
  • Busca tintorerías que no usen perc
  • Evita los productos antibacterianos y suavizantes con triclosán o amonios cuaternarios, mejor alcohol
  • Lleva el vinagre blanco, la sal, el bicarbonato, el bórax, el vozka y el limón a tu arsenal de limpieza, tienen múltiples usos.
  • También encontraremos en el mercado un buen número de productos que limpian y desinfectan pero que cuando se van por el desagüe se vuelven inocuos.

Y existen sellos y certificaciones que garantizan que los componentes no son nocivos y se pueden utilizar con tranquilidad, como la Etiqueta Ecológica de la UE (EEE o Ecolabel), el Blue Angel, Nordic Swan Ecolabel o Cleanright AIS.

Los mejores vídeos